jueves, septiembre 06, 2007

Gabriela Palomino Uribe/Nostalgia sin estructura

Nostalgia sin estructura

Tan cegados que no distinguimos la luz.
Tan débiles que tropezamos con bancos de aire
Tan torpes que construimos historias de amor con gentes sin nombre y sin rostro
Y si todo fuera blanco
O si todo fuera negro
Y si todo transcurriera en relojes de arena sin paredes
A veces echo de menos la intensidad del dolor
El miedo a sentir la nada rodeando mis contornos
La lucha por escapar de los propios contornos desgasta demasiado,
y ya ni los bancos de los parques se acuerdan de mi misma hace años.

Me paseo de memoria por las calles de hace años,
repaso desde lejos las huellas de mis botas,
y desligo con cuidado los montones de hojas secas de otros abriles.
Repaso los armarios que contienen viejos trajes,
y los acaricio confiando que algunos recuerdos se acerquen para hacerme sentir viva.
Cuantas perdidas, cuanto daño.

Repaso los mapas de mi mundo,
autopistas nuevas han borrado las callezuelas.
Repaso las lecciones que no aprendí,
y estudio de nuevo las circunstancias que no se dieron.
Es lógico pensar que la locura encierra leyes universales
Y es lógico pensar que las perdidas se tornan ganancias al pasar de los años
Porque los calendarios son de latón,
y el tiempo se convierte en cemento al descolgarse segundo a segundo.

Me atraen los imanes de los cuerpos que no son el mío
Y las virutas del deseo se arremolinan en los cruces de caminos
Me miro las manos y pienso que los surcos encierran verdades impropias,
y la libertad de movimiento de los dedos me enseñan la vanidad que llevo a cuestas.

Es cierto lo que dicen, el que oye a los demás escucha su propia voz
¿Será cierto el resto de las enseñanzas?
Aporrear un piano en una calle de Paris es una locura
Y torcer las púas de los tenedores, una tontería
Hablar en bajo con uno mismo reflejado en el cristal de autobús es de imbéciles
¿Es de locos pensar que el dolor y el deseo de muerte me hacían sentir viva?


Tan fuertes que nos inventamos males
Tan audaces que leemos en los demás defectos propios
El miedo a la recaída nos hace avanzar hacia atrás
Y la nostalgia se tiñe de ilusión
Mensajes cortos y directos a la papelera
Móviles estáticos que comunican de noche
Fotos ajadas que reposan en la nada de un álbum guardado al fondo de las cajas de cartón
Virtualmente conectados a otro que no existe
Y rostros que existen tan solo en nuestra retina
Luces de fondo que no se detectan
Gatos pardos de día
Y noches a las diez de la mañana.

El mundo se gira sobre si mismo
El soporte de mis miedos los canjeo por la estúpida seguridad
Y los accidentes geográficos de mi cuerpo se difuminan
Las acuarelas de mis retinas se diluyen sobre el papel emborronado
Me recojo en una canción de otoño
Y me despliego en los silencios que nadie finge escuchar.

Que escuchas, que sientes, que vives, que sueñas
Te doy dos horas de mi tiempo
Te regalo dos días
Te regalo mis dos vidas
Te escupo de pronto todas mis rebeldías
Te muestro mis iras
Te vuelvo mis caras
Y me vuelvo del revés
Y así creerás que soy gente
Gente normal
Gente que pasea por las calles,
mirando escaparates,
sin que te des cuenta que soy uno de esos maniquíes rotos del fondo del almacén

Por Gabriela Palomino Uribe. Nació y vive en Perú. Escritora. Este es su blog.

5 comentarios:

Eliud Delgado dijo...

Todo poema importante puede servir de ars poetica, en este caso cuando se llega al punto en que se lee "Es cierto lo que dicen, el que oye a los demás escucha su propia voz" uno sabe que está ante un gran poema: lo personal desencarnado para ser entendido por la colectividad es una característica de la buena lirica. Bien hecho, Eduardo, sigues siendo un buen catador de poemas.

link dijo...

Nunca sentì unas lineas como tan propias, tan reales. Excelente poesìa, me ha seducido de principio a fin.

Alonso Calhin Guerra dijo...

Gabriela Palomino de Peru, tenias que estar, tambien, aca. Uno de tus mejores poemas. Eres especial, lo sabes.

Excelente blog, al dejar de lado el magnetismo personal.

Saludos desde Madrid.

Anónimo dijo...

Dónde puedo leerla?

Sebastian

Anónimo dijo...

Desgarrador e impactante poema.

Debe existir un problema para conectar a la página de la escritora. ¿Por favor podrías indicarlo?

Gracias por adelantado.

Ernesto Gasco