lunes, octubre 22, 2007

Fórceps/Allan Mills

Fórceps


Pasado este tiempo
sé que no me pretendo un tipo afectado,
soy tosco, voy al hueso,
punzo, dejo manchas y un olor específico
venido de esa dureza hinchándome;
mi falo para entrar arriba,
en aquel espacio que no me está reservado,
pues no soy sublime
y nada merezco, cero.


Si apenas ando, con penas y sin
la pena mayor, puesto que no pertenece
a esta estampa de flacura sin hambre,
cuya afectación única y horrenda consiste
en cierta maña de escribir versos:
la sed por estar siempre adentro,
en tal remedo del rincón húmedo e inicial:
pinches palabras: ya no hablan.


Voy al hueso o quiero ir.


Mi deseo es entrar tanto, penetrar,
lastimar si es posible, moliendo músculo,
surtir un dolor babeante y alimentarme:
avanzar, ir ahí, es decir, quebrar
y quebrarme entrando más allá:
rasgar esa humedad silente que separa.


Ando con la gana de volver
de reintegrarme a los jugos del silencio
de donde, lo juro, lo juro dos veces, no quería salir.

Ya digo y lo saben,
que soy algo que nació cuando nadie esperaba,
fui extraído del agujero esencial con un fórceps
y con un médico que no supo qué decir
(ni felicitación ni caricia)
pues la pobre osamenta de mi madre era notoria
y yo el palmario bulto que iba a chuparle la vida
(como lo he venido haciendo sin descanso).


Aquel médico tampoco era un tipo sublime,
quizás por eso lo entiendo, hay empatía
y su recuerdo no me miente, ni sus ojos,
yo sé que odió a mi madre al menos por un instante,
pues no la encontró abatida cuando debía estarlo;

mi padre, en cambio, no quería mirarme
y los años le han ido dando la razón.



Allan Mills (Guatemala, 1979). Es poeta. Este poema está incluido en su libro Poemas Sensibles (Praxis, 2005). Su más chingón y reciente libro es Síncopes (Limón Partido, 2007).

7 comentarios:

Conciencia Personal dijo...

Una poesía salpicada de dolor y de ganas de no nacer.

Besos, Eduardo.

Monique.

Yaxkin Melchy dijo...

me dan ganas de huir, pero me agarra. es de fierro, está muy bueno.

Gabriela dijo...

Profundo, emana muchas emociones. Me gusto.

Un gran abrazo Eduardo.

Norma Fourcade dijo...

Saludos desde la pelaza tapatía...
profundo y vigoroso.
Buenisimas tus letras.

Alan dijo...

Muchísimas gracias por poner aquí el poema y por los comentarios, mis queridos debras, un abrazo a todos y a vos, Gortari,por poner esto acá, espero sus textos y que continúen las épicas a la mexicana.

Afeccto desde Sâo Paulo,

Alan Mills

Manuel Serrano Rojas dijo...

el dolor de nacer nadie nos lo quitará, es todo nuestro

Victor Ibarra dijo...

este poema es épico: un dolor nos trepa por la espalda al llegar al final; nace el mito...